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jueves, 17 de mayo de 2012

LA AUTOSUFICIENCIA (EL ENEMIGO EN CASA)



Uno de los aspectos que lograron que el evangelio destronara a las deidades de la cultura grecorromana y su  idiosincrasia  tan centrada en el  poder del hombre y la exaltación del Yo.  Y que   los grandes filósofos y sus pensamientos fueran literalmente arrasados  fue precisamente la ausencia del yo y la autosuficiencia que la Palabra de Dios nos enseña que deben ser los rasgos del verdadero creyente. Si hablamos de la savia de un árbol o de los nutrientes de una fruta como la base de su consistencia tendremos que decir que la ausencia del yo y la dependencia en Dios son la savia y los nutrientes de todo verdadero hijo de Dios. Ya que dice el refrán “de tal palo, tal astilla” ya de antaño encontramos esta realidad en el Antiguo Testamento.

 Isaías  57:15
  Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.

Salmos  138:6 
Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde,
 Más al altivo mira de lejos.

Isaías 66:2
  Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

Mateo 21:5
  Decid a la hija de Sion:
 He aquí, tu Rey viene a ti,
 Manso, y sentado sobre una asna,
 Sobre un pollino, hijo de animal de carga.

Solo por citar algunas escrituras. Y que decimos de aquella gran declaración del Mismo Dios hecho hombre:

Mateo  11:29
  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

El apóstol Pablo sabía perfectamente bien que lo que el lograba no era por su capacidad o autosuficiencia:

2 Corintios  3:5
 No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios,

El sabía que era precisamente en la ausencia del Yo y la autosuficiencia que el poder de Dios reposaba sobre su vida como una carpa y que le capacitaba.

2 Corintios  12:5 
De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades.

2 Corintios  12:9
  Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

2 Corintios  12:10
  Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

La pregunta es: ¿Qué nos hace pensar que el día de hoy el mundo puede ser ganado cuando estamos utilizando métodos que están lejos de este principio y que se amoldan más al mundo que a los rasgos del Señor?  En el mundo antiguo era posible encontrar al esclavo pastoreando la iglesia y al amo siendo enseñado como un feligrés y entre semana los papeles se invertían. Eso era inconcebible para la cultura antigua. El esclavo era solo un objeto desechable sin voz ni voto, era solo un elemento útil hasta que moría, no tenia personalidad o derechos de nada. Por eso los Filósofos encontraban al cristianismo como una verdadera aberración e insulto a su intelecto. Esto fue precisamente lo que Pablo ataco a los  Corintios en su primera carta tan acostumbrados a escuchar a los sofistas hacer gala de su buen léxico y conocimiento.

1Corintios  2:1-5

  Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
:2  Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
:3  Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;
:4  y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,
:5  para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Este debe ser nuestro mensaje el día de hoy. Un mensaje centrado no en una buena dicción u oratoria sino en Jesucristo y todo su consejo con una gran pócima de humildad entendiendo que es atravez de vasos de barro que el poder de Dios obra eficazmente.

La autosuficiencia fue algo que el Señor dejo en claro como uno de los elementos necesarios que tenían que ser desechados para ser su discípulo y no era opcional.

Lucas 14:25-27
 Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo:
:26  Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.
 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

Esta no es una invitación cualquiera. No es algo que podemos tomar atajos u otras opciones. Nuestra autosuficiencia y yo deben de ser llevados a la Cruz y caminar tras el Maestro que es manso y humilde cada día. De otra manera nuestro cristianismo no es sino solo una religión muerta. Sin embargo el día de hoy vemos todo lo contrario, el poder del YO y la autosuficiencia reinando no solo en la vida de la Iglesia sino en los pulpitos. Por ello es que la Cruz y su poder se hacen débiles y no porque sean elementos débiles ¡jamás! Sino porque se han quitado de la Iglesia sustituyéndolas con elementos inútiles, carnales y pobres que no pueden convertir o transformar a nadie sino en hijos de este mundo que están más interesados en las cosas terrenas que las eternas y espirituales.



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