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jueves, 19 de abril de 2012

LO UNICO VERDADERAMENTE IMPORTANTE EN NUESTRAS VIDAS: CRISTO





Filipenses  3:13-15
  Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
:14  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
:15  Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.

Muchas veces en nuestro diario vivir nos abruman los pensamientos de lo que pensamos que es importante en nuestro criterio, pero no existe nada mas importante en nuestras vidas que lo que el mismo apóstol Pablo escribe. Sin lugar a  dudas aquí tenemos a un verdadero hombre que podía decir que llevaba las marcas de Cristo en su propio cuerpo y que había padecido por su causa. Un hombre a quien nada se le podía reprochar que no fuera el inmenso amor por Cristo. Y aquí lo vemos ahora en una cárcel en la guardia pretoriana escribiendo lo que verdaderamente importaba para él. ¿No debería de ser lo mismo para nosotros?
Esto es lo que William Barclay escribe sobre estos versos.


Es vital para la comprensión de este pasaje la interpretación correcta de la palabra griega téleios, que la versión Reina Valera traduce por perfecto (versículos 12 y 15). Téleios tiene en griego una variedad de significados interrelacionados. Con mucho los más de ellos no significan lo que podríamos llamar una perfección abstracta, sino una especie de perfección funcional, de acuerdo con algún propósito dado. Quiere decir completamente desarrollado para distinguirlo de subdesarrollado; por ejemplo, se usa de un hombre plenamente desarrollado en contraposición a un joven en desarrollo. Se usa con el sentido de maduro de mente, y por tanto quiere decir uno que está cualificado en una materia como opuesto a un mero aprendiz. Cuando se usa de ofrendas, quiere decir sin tacha y aptas para ser ofrecidas a Dios. Cuando se refiere a los cristianos, a menudo quiere decir personas bautizadas que son miembros de la iglesia en plenitud de derechos y obligaciones, como opuesto a los que están todavía recibiendo instrucción. En los días de la Iglesia Primitiva se usaba a menudo téleios para describir a los mártires. Un mártir se dice que ha sido perfeccionado por la espada, y el día de su muerte se decía que era el día de su perfeccionamiento. La idea es que la madurez cristiana de un hombre no puede ir más allá de su martirio.
Así es que, cuando Pablo usa la palabra en el versículo 12 -e n una forma derivada, teteleíomai- está diciendo que él no es, de ninguna manera, un cristiano completo, sino que sigue avanzando. Entonces usa dos ilustraciones gráficas.
(i) Dice que está tratando de agarrar (tomar) aquello para lo que Cristo le agarró (tomo) a él. Este es un pensamiento maravilloso. Pablo sentía que, cuando Cristo le detuvo en el camino de Damasco, tenía una visión y un propósito para él; y Pablo sentía que toda su vida estaba obligada a proseguir adelante, no fuera que Le fallara a Jesús y frustrara Su sueño. Toda persona es agarrada (tomada) por Cristo con algún propósito; y, por tanto, toda persona debe proseguir durante toda su vida hasta agarrar (tomar)  aquel propósito para el que Cristo la agarró a ella.
(ii) Con ese fin, Pablo dice que hace dos cosas. Él está olvidando las cosas que va dejando atrás. Es decir, nunca se gloriará de ninguno de sus logros ni los usará como disculpa para relajar su esfuerzo. Lo que Pablo está diciendo es que el cristiano debe olvidar todo lo que ha hecho, y tener presente solo lo que todavía tiene por hacer. En la vida cristiana no hay sitio para los que se quieren dormir en los laureles. También está estirándose a las cosas que tiene por delante. La palabra que usa para estirarse (epekteinómenos) es muy gráfica y se usa de un corredor que se estira hacia la cinta. Lo describe con ojos que no se concentran nada más que en la meta: Describe a la persona que va a por todas hacia el final. Así es que Pablo dice que en la vida cristiana debemos olvidar cualquier logro pasado, y tener presente solo la meta que tenemos por delante.
Sin duda, Pablo está hablando aquí a los antínomos. Eran los que negaban que hubiera ninguna ley que afectara a la vida cristiana. Declaraban que estaban bajo la gracia de Dios; y que, por tanto, no importaba lo que hicieran con el cuerpo. Dios lo perdonaría. No hacía falta ninguna disciplina ni ningún esfuerzo más. Pablo insiste en que, hasta que alcancemos el final, la vida cristiana es como la de un atleta que se esfuerza en proseguir hacia la meta que tiene siempre por delante.
En el versículo 15 usa de nuevo téleios, y dice que esta debe ser la actitud de los que son téleioi. Lo que quiere decir es: «Todo aquel que haya llegado a ser maduro en la fe y que conozca lo que es el Cristianismo debe conocer la disciplina y el esfuerzo y la agonía de la vida cristiana.» Puede que piense de otra manera; pero, si es sincero, Dios le aclarará que no debe nunca relajar el esfuerzo o bajar el listón, sino que debe continuar esforzándose hasta llegar a la meta que siempre tendrá por delante mientras esté en este mundo.
Pablo veía que el cristiano es el atleta de Cristo.

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